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No todos los embutidos se cortan “muy finos”. En el día a día conviene fijar rangos por familia y distinguir entre lo que pide la industria (mm y tolerancias) y lo que ocurre en mostrador de un pequeño comercio (fino/medio/grueso con una rueda que no es milimétrica). Listamos en este artículo algunas referencias contrastadas (mundo anglosajón) y recomendaciones operativas para el corte de embutidos.

 

Rangos orientativos por categoría (fuentes industriales y papers)

 

  • Salami (loncheado industrial)
    Especificaciones de fabricantes sitúan el salami danés en 1,5 mm; el calabrese en 1,3–1,5 mm. En evaluación sensorial académica se trabaja con 2,0 mm para estandarizar textura y apariencia, útil como “punto de control” cuando comparas recetas o lotes.

 

  • Pepperoni (pizza)
    En foodservice, fichas técnicas declaran rebanadas de 1,7 ± 0,2 mm (diámetro ~50 mm), y otras referencias sitúan el rango en 1,9–2,1 mm. Para el efecto “cup-and-char”, la literatura técnica/divulgativa recomienda 0,1–0,225” (≈2,5–5,6 mm) para favorecer la curvatura y el tostado de bordes; Serious Eats confirma que el rizado despega a partir de ~2,5 mm.

 

  • Pancetta (y curados similares)
    Fichas de producto establecen 1,5 mm; en estudios sensoriales se lonchea pancetta a 1,5 mm y salami a 2,0 mm para garantizar comparabilidad entre muestras. Útil como guía cuando buscas equilibrio entre mordida y separabilidad.

 

  • Bacon para caliente (catering)
    Estándares de suministro británicos fijan “thin/standard/thick” equivalentes a 4,0 / 4,5 / 5,0 mm, y algunos mayoristas ofrecen “extra thick” ~7 mm. Esta banda gruesa te sirve de techo cuando quieres presencia visual y mordida marcada.

 

  • Jamón cocido
    En compras institucionales de EE. UU., el espesor debe especificarlo el comprador . Hay pliegos públicos que piden 1/8” (~3,2 mm) para espiral en campañas concretas. Traducción operativa: pacta el número y la tolerancia por contrato/hoja técnica.

 

Mostrador: cómo traducir “fino/medio/grueso” a control real

En carnicería y charcutería, el cliente pide “fino/normal/grueso”, pero los números de la rueda de la cortadora NO son milímetros; son marcas de referencia interna. Por eso, si quieres repetibilidad, verifica por peso/10 lonchas o por nº de lonchas por 100 g y registra la posición de rueda que lo consigue en tu máquina.

Guía práctica (para hacerte un idea, no como regla universal):

  • Fino estable para bocadillo/tablas: ≈1,3–1,6 mm (salami/pepperoni estándar).

  • Medio: ≈2,0 mm (sensorial y presentaciones con más mordida).

  • Grueso: ≥3,0 mm (pepperoni “cup-and-char” 2,5–5,6 mm; bacon 4–5 mm).

 

Cómo “clavar” el espesor objetivo

Tres cuestiones mandan: temperatura del producto, geometría/afilado de la cuchilla y cinemática de avance. Producto bien frío y filo óptimo reducen arrastre de grasa y variación entre lonchas; mantener velocidad/avance constantes estabiliza el mm real. (Buenas prácticas recogidas en manuales técnicos y guías de operación).

 

Por qué Braher

Las cortadoras Braher se adaptan al grosor que necesitas y lo mantienen estable en tiradas largas, desde cortes finos de salami/pepperoni hasta gruesos para caliente. La microrregulación del espesor, el avance suave y la geometría de cuchilla minimizan microflexiones del producto y aseguran repetibilidad lote a lote (y, en mostrador, repetibilidad por “posición de rueda” y peso por loncha).